Condones femeninos de látex, la notable mejoría
A pesar de llevar más de veinte años en el mercado, el condón femenino sigue siendo una joya difícil de encontrar. Su uso no ha sido difundido tanto como el preservativo masculino a pesar de que ofrece varios beneficios. El hecho de que pueda ponerse hasta ocho horas antes del coito hace da mucha libertad y juego para el sexo . Hay algunas trabas culturales relacionadas al sexo seguro y parece ser que el hecho de que sea la mujer quien decida protegerse es una de las barreras más complejas en el uso del condón femenino. Sin embargo, hay otras razones mucho más prácticas por las que a muchas mujeres no nos gusta o gustaba el condón femenino.
Uno de los inconvenientes principales del preservativo femenino, y por lo que muchas mujeres preferíamos ignorarlo, es su precio (generalmente tres veces más caro que un preservativo masculino, sin contar que estos últimos se pueden adquirir en forma gratuita en la mayoría de los centros de salud). Además de producir un mayor costo, su material de poliuretano hace mucho ruido, lo cual, aunque puede tomarse con humor, no es exactamente lo que deseamos escuchar durante el sexo. Este modelo de condón femenino es una buena opción sobretodo cuando hay alergia al látex, pero tenía que desarrollarse una variación para ser más aceptada la cual, afortunadamente, ha llegado.
Si bien es cierto que, precisamente por su menor difusión comercial hay menos variedad en cuestión de diseño, poco a poco este método, sumamente efectivo para prevenir enfermedades de trasmisión sexual y embarazos, ha ido evolucionando para suplir algunas imperfecciones, que si bien no afectaban su funcionamiento sí impedían que se volviera nuestro método preferido para el sexo seguro.
Aprobados por la FDA hace un año y comercializados en Sudáfrica e Inglaterra desde el 2004, los nuevos condones femeninos llamados w.o.w., por sus siglas en inglés “worn of woman” (usado por mujeres) están elaborados con látex y, aún mejor, tienen una significativa transformación anatómica: la esponja al final del camino. Si los condones femeninos tradicionales tienen un aro que debe introducirse en la vagina, la versión más nueva tiene una simpática esponja que al humedecerse funciona como un ancla para mantener al condón en su lugar. Además, en el w.o.w., el aro externo no es redondo, sino romboide, lo que corresponde mucho mejor a la forma de los labios. Con estos cambios, el condón femenino se vuelve más cómodo y agradable de utilizar, algo en lo que la compañía que lo fabrica parece estar muy ocupada (es la misma que diseñó el famoso Inspiral, un preservativo con mayor espacio para el glande). ¿Habeis probado el condón femenino tradicional? ¿Y el de látex? ¿Cuál prefieres? Hablar y escribir sobre este tema lo hace más visible de modo que más personas podamos disfrutar de estos métodos que en definitiva dan poder a la mujer sobre su manera de gozar su sexualidad.
Por eso bien vale elegir apartamentos en Sevilla y visitar la histórica condonería “Higiene”, abierta desde 1932, para solicitar los nuevos condones femeninos de látex y unirse a las filas de parejas que disfrutan con este buen invento, que llegó para hacer al sexo seguro más confortable.







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