Ecosexualidad: haciendo el amor con el planeta Tierra – Parte1
Estoy seguro de que cuando Woody Allen dijo la famosa frase “El sexo es sucio sólo si se hace bien” tenía en mente más bien perversiones sexuales que la suciedad y la contaminación que puede generar el sexo. Sin embargo, como casi cualquier actividad humana, el mundo del sexo origina gran cantidad de residuos no biodegradables que pueden contaminar el medio ambiente…

Por ejemplo, los preservativos de látex (o peor, los de poliuretano) tardan décadas en descomponerse, y pueden contaminar mientras tanto ríos y fondos marinos, dañando a peces y plantas acuáticas: un pensamiento triste a la hora de tirar de la cadena para deshacerse de un condón usado…
Reflexiones similares pueden aplicarse a los lubricantes que se venden en la mayor parte de sex shops: la mayoría utilizan productos químicos no respetuosos con el medio ambiente, como algunos ftalatos que pueden encontrarse también en anticongelantes, líquidos de frenos, ¡o incluso limpiadores de hornos!
Definitivamente las buenas prácticas ecologistas tienen que desembarcar en la industria del sexo. Pequeñas empresas como Babeland o Earth Erotics han detectado un nicho de mercado en la ecosexualidad, y han ido creando un completo catálogo de productos sexuales “verdes” disponibles en sus tiendas online: desde lubricantes orgánicos de aceites esenciales y extracto de cáñamo hasta látigos artesanales de goma reciclada o preservativos veganos (libres de las proteínas lácteas presentes en algunos tipos de látex) o fabricados con piel de oveja… Preservativos con los que hay que tener cuidado, ya que protegen de los embarazos no deseados pero no evitan el contagio de enfermedades de transmisión sexual: ¡son aptos pues solamente para ser usados con la pareja habitual!
Pronto hablaremos más a fondo de esta nueva tendencia que promete un sexo igual de placentero pero más respetuoso con la naturaleza, y os recomendaremos los talleres de ecosexualidad que se imparten periódicamente en la capital austríaca. Así que mientras os damos los detalles, podéis ir alquilando apartamentos en Viena… ¡Y preparando vuestros lubricantes naturales!






