Morirse de envidia
Saber que tu vecina se marcha a Lisboa a pasar la Noche Vieja cuando tú nunca has salido de tu país, pensar en tu hermano vive en una tierra con buen clima cuando tú te congelas de frío, admirar a una persona por su cuerpo cuando tú luchas desde hace años para perder tres kilos… ¡Cuántas cosas deseamos y qué infelices somos! La envidia muestra la peor cara del ser humano, que siempre desea lo que no tiene. En efecto, la envidia también supone sentir placer cuando vemos a los demás caer.

“La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren”, decía el filosofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860). Esta cita lo resume todo: el malestar de una persona envidiosa, su preocupación por los demás y su inactividad. En vez de sentir envidia por alguien que acaba de encontrar un trabajo, es mejor alegrarse y utilizar esa buena noticia para animarse a conseguir lo mismo. Admirar a una persona es saber valorarla y valorarse a sí mismo.
Nunca estamos satisfechos, siempre queremos más o mejor y pocas veces miramos lo que logramos dentro de nuestras limitaciones. Fíjate, durante un partido de fútbol por ejemplo, la envidia de un equipo contra el otro es sana, porque el deporte defiende el fair play y ayuda a superarse. Cuando sientes celos, no haces otra cosa que infligirte pena: te autodestruyes pensando que el otro no te hace caso, que no pintas nada o que siempre existe alguien mejor. Dale una vuelta de tuerca a tu frustración, no vale la pena machacarse. ¡Porque tú lo vales!
La envidia tiene también un lado oscuro bastante cruel, ya que este vicio consiste en obtener placer en el fracaso de los demás. Dante Alighieri, este poeta italiano tan famoso por su Divina Comedia, enviaba a los envidiosos al Purgatorio y les infligía la tortura siguiente: cerrar los ojos y cosérselos para no sentir placer al ver fracasar a los demás. La etimología de la palabra nos enseña que significa “poner la mirada sobre algo”, así que ten cuidado con tus pasiones y tus reojos, ya que pueden resultar muy peligrosos…
¿Seguro que no tienes algo entre tus manos de lo cual te alegras ya? Por si acaso, ¡pide un deseo, ahora! Tampoco hace falta mirar lejos para encontrar satisfacción: existen apartamentos a Lisboa que valen realmente la pena. Son baratos y confortables, lo que sin duda despertará envidia a tu alrededor…







Morirse de envidia…
Saber que tu vecina se marcha a Lisboa a pasar la Noche Vieja cuando tú nunca has salido de tu país, pensar en tu hermano vive en una tierra con buen clima cuando tú te congelas de frío, admirar a una persona por su cuerpo cuando tú luchas desde hace a…
Morirse de envidia…
Vota este post en sportmaniacos.com…
La envidia, un pecado capital. Que se mueran de envidia en Lisboa….
Vota este post en turistiko.com…
dietas para adelgazar rapido…
En este blog me encontre algunos tips interesantes sobre dietas, si quieres checalo…